domingo, 9 de diciembre de 2012

Recortar pero con tino: la recuperación necesita al sector exterior




En la prensa española de los últimos meses se ha mencionado varias veces a Canadá como ejemplo por su éxito a la hora de abordar un programa de consolidación fiscal sin perjudicar excesivamente el mantenimiento de la actividad económica y el crecimiento. Canadá pasó en los años 90 por una situación difícil en sus finanzas públicas, con el nivel de endeudamiento público disparado, acercándose peligrosamente al 80% del PIB, superando  los tipos de interés que se veía obligada a pagar para financiarse el 5% como promedio.

Entre 1995 y 1998 se aplicó un riguroso recorte de los gastos del gobierno federal, que le permitió reducir sus gastos no financieros en cerca del 10% en sólo tres años. Evidentemente, la medicina fue dura y hubo que prescindir de muchos programas públicos, pero el resultado fue un éxito y se logró superar la situación en corto tiempo. Es cierto que las circunstancias de la economía mundial eran relativamente favorables y el mercado estadounidense, tan importante para Canadá, se encontraba en un momento de auge, pero la razón del éxito de los recortes estuvo sobre todo en la forma en que se hicieron.

En lugar de marcar un porcentaje de recorte objetivo e intentar aplicarlo por igual a todos los gastos, la metodología utilizada consistió en analizar uno a uno los programas de gasto de los distintos departamentos y concentrar los recortes en aquellos programas que claramente no respondían a una necesidad o contribuían a un objetivo claramente necesario en términos económicos. El proceso de "revisión de programas" como se denominó, aplicaba unos criterios objetivos que permitían eliminar los gastos menos necesarios.

Esperemos que el gobierno español sepa aprender de aquél ejemplo y logre separar la paja del trigo con tanto éxito como lo hizo Canadá en aquellos años, manteniendo e incluso aumentando los gastos que pueden ayudarnos a salir de la crisis y prescindiendo de aquellos que no contribuyen a ese objetivo. El sector exterior es en estos momentos de demanda interna deprimida prioritario para mantener y aumentar el nivel de producción  Pienso que reducir los recursos destinados a este fin o a atraer financiación exterior que contribuya a relanzar la inversión productiva sería muy desacertado.

Es sabido que si no fuera por al sector exterior, España atravesaría una grave depresión. Hagamos lo necesario para evitarlo. Si hay que ahorrar, hagámoslo, pero con tino, prescindiendo de lo superfluo o de lo menos necesario, no de lo que se invierte en ayudar a superar el círculo vicioso de la recesión.

JT